Semblanza Familiar

“Nos propusimos cruzar el umbral de la esperanza para buscar un futuro creando una familia y un patrimonio para sostenerla. Alguien que es el Alfa y el Omega de la historia del hombre, nos dejó seguir adelante, no tengáis miedo.  Aunque el camino de la vida es escabroso y lleno de aflicciones, hemos caminado tomados de las manos en el tiempo y la distancia” (Régulo Millán Puentes)

En un 18 de agosto de 1921, en el poblado de Montefrio del municipio de Chaguaní, Departamento de Cundinamarca, nace quien al cabo de las décadas se convertiría en líder social y forjador de la profesión del Contador Público en Colombia.

De nombre Regulo, siendo sus padres Lisandro Millán Torres y Telesfora Puentes Nosa, fue el último de ocho hermanos (Luis Antonio, Marco Tulio, Noé, Guillermo, Amparito, Herminda, Juanito): a los once meses es huérfano de padre (5 de julio de 1922), y con once años muere su madre el 5 de mayo de 1932.

Su llegada a Bogotá, la ciudad capital fue en 1934, gracias al apoyo de su hermano mayor Luis Antonio.

Lleno de ideales e ilusiones, ingresa para realizar sus estudios primarios en el Colegio Americano y su bachillerato, en el Externado Nacional Camilo Torres.

Su mente inquieta lo lleva a iniciar estudios de Periodismo y Filosofía y Letras en la Pontificia Universidad Javeriana concluyéndolas en 1942; sin embargo, su convicción política limito su desempeño como periodista al pretender integrarse al periódico El Siglo dirigido por el líder nacional del partido de oposición.

Trabajó como sustanciador de un juzgado de investigación criminal en Bogotá, viviendo con su hermana Herminda, en la calle 17 del tradicional y pintoresco Barrio de las Aguas.

El viernes 12 de octubre de 1945, en un soleado día cruza por el umbral de la puerta de entrada de esa casa blanca, quien a la postre lo acompañaría en su vida. Una bella joven de ojos verdes llamada Alba Aurora con quien el 16 de marzo de 1946, contrajo nupcias en la Iglesia de las Aguas.

Recién casados se trasladan a la ciudad de Cartago, de departamento de Valle del Cauca por motivos de trabajo al haber recibido el nombramiento de administrador de la construcción del Colegio Académico, ciudad que acogió al joven matrimonio donde el 6 de enero de 1947, nace un niño a quien bautizaron con el nombre de Ricardo.

Posteriormente, viajan a la población de Versalles, Valle para administrar otra obra, teniendo que regresar a Bogotá para someterse a su primera y única intervención quirúrgica en el Hospital de San José, coincidiendo con el Bogotanazo del 9 de abril de 1948, día del asesinato del político liberal y candidato a la Presidencia de Colombia Jorge Eliécer Gaitán, ciudad convulsionada por violentas protestas, desórdenes y represión en el centro de Bogotá; esta crítica situación de angustia fue viviendo Albita, días después, el 21 de abril nacería el segundo de los hijos de nombre Miguel Ángel.

Por sus deseos de superación personal y profesional, decide realizar estudios de Contador Público en la Facultad Nacional de Contaduría y Ciencias Económicas de la Escuela Nacional de Comercio de Bogotá, concluyendo en 1953, tiempo donde además trabajó de manera independiente como contador en diversas empresas.

Es precisamente esta decisión, la que definió y dio rumbo al líder, al ideólogo y gestor de la profesión del Contador Público en Colombia.

“Tengo una linterna potente que atraviesa la niebla y crea un estrecho espacio claro frente a mí. La niebla es mi situación vital, que influye el pasado y el futuro; la linterna es mi presencia consciente; el espacio claro, es el ahora o el presente”, expresó en uno de sus manuscritos.

Durante ese periodo, nacen sus hijos Blanca Stella el 27 de julio de 1949, Jorge Luis el 29 de diciembre de 1950 y German Enrique el 2 de mayo de 1952.

Indudablemente, al lado de un gran hombre, hay una gran mujer, Albita con su nobleza, ternura y entereza le apoyo permanente para continuar con su lucha por sus ideales, logrando un equilibrio familiar. Sobre ella, recayó el peso del hogar, compaginando trabajo fuera con el quehacer casero.

Como no recordar esos gratos momentos de la infancia y juventud, años con instantes memorables de las travesuras, de las noche buenas, de las idas al colegio, primeras comuniones, de los viajes y tantos hechos inolvidables.

El 28 de junio de 1969, se completa la familia, al nacer Julio Alberto; los frutos de esa unidad familiar al cabo de los años se lograron, formaron hombres de bien, integrado solidas familias, basados en los principios y valores inculcados por nuestros queridos y amados padres.

El 19 de agosto de 2008, Albita emprende el viaje eterno, falleciendo en Bogotá y el 19 de octubre de 2017, Regulo marcha a su lado, se fue de viaje sin retorno, para reunirse con mamita y sus queridos hermanitos; hoy juntos de la mano en el gozo eterno, nos acompañaran por el resto de nuestros días.

Fuimos muy afortunados por haber tenido excelentes padres, eternamente recordaremos todos los lindos momentos vividos. Lo que somos es porque lo aprendimos de ellos a través del ejemplo.

Hoy están más vivos que nunca en nuestros corazones, entendemos que el amor no se acaba con la muerte, pronto estaremos todos juntos.

Miguel Angel Millán Román